Sesión de fotos de familia en la Iglesia de Santa María de Eunate -Navarra-

Las sesiones de fotos de familias numerosas son súper divertidas y distintas a los reportajes de boda.

Aquí no hay normas, no les puedes sugerir dónde colocarse y a dónde mirar. Simplemente hay que dejarles actuar y ellos traen toda la magia a raudales.

La Iglesia de Santa María de Eunateme pareció la localización perfecta para retratarles.

Juan es el mayor, y el más tímido. Tiene carita de no haber roto nunca un plato, aunque yo creo que los esconde todos en algún lugar secreto. Es rubio, con un pelo lacio y brillante que bailotea con elegancia cada vez que ladea la cabeza. Mira al mundo con unos ojos oscuros que hacen brillar cualquier lugar.

Yago, el mediano, corre como si le persiguiesen mil demonios. Tiene los labios más bonitos que he visto nunca y cuando miraba al objetivo curioso entre ese pelo alborotado, la cámara se sonrojaba halagada.

Y Pedrito, el bebé, es muy tierno. Sus hermanos le cuidaban y al mismo tiempo lo aplastaban. Amor de hermanos, definitivamente. En toda la sesión no me quiso sonreír, estaba demasiado concentrado curioseando el tacto de la hierba, el color de las nubes o la brisa del viento.

Pero al final, cuando ya me estaba despidiendo me miró y me regaló un gesto risueño tan cuco que casi saco el tenedor y el cuchillo y me lo como a pedacitos. En vez de eso, le fotografié. Os lo vais a querer comer como yo, seguro.

Pedro y Patricia, sus papás, están esperando otro bebé. Ellos inspiran al mundo. Y a mí. Porque se quieren, se miman y son felices.

Tal y como yo lo veo, no hay nada más bonito que la fortaleza de una familia que se quiere. Que se aparten las siete maravillas del mundo que aquí viene una familia que se merece ocupar el primer puesto.

Pasen y vean a la vida bailoteando feliz dentro de estos enanos: