Fotografia Infantil Parque Aranzadi Pamplona

Conocí a Javi y Oier en la boda de Asier y Edurne y de alguna manera llamaron mi atención más de lo habitual. Tenían esa mirada traviesa que todo niño debería dibujar en su cara. Como si las reglas y normas impuestas en la sociedad no fueran con ellos. Jugaban, reían a carcajadas y no paraban quietos ni un segundo.

Disfrutaban volviendo locos a todos aquellos que les rodeaban y yo les lanzaba sonrisas de complicidad y les animaba en secreto a que no cambiaran nunca.

Unos meses más tarde me tocó retratarles a ellos, fue entonces cuando llenaron mis objetivos de vida. Recuerdo a los padres nerviosos, avisándome de que no iban a posar ni iban a hacerme caso.

Yo sonreí, porque ahí reside la magia de la Fotografía Infantil: en dejarles ser sin imponerles. Y al cabo de un rato, siempre surge la magia.

Pasen y vean a los renacuajos más rebeldes -y felices- del Parque Aranzadi: